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Santo y Blue Demon sí perdieron las máscaras, y fue en Acapulco hace 50 años

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Santo y Blue Demon son las figuras más representativas en la historia de la lucha libre mexicana, verdaderos héroes de carne y hueso que triunfaron no sólo en el ring, sino también en la pantalla grande, y llegaron al final de sus vidas con el orgullo de haber conservado sus incógnitas.

Pero hay una historia que ningún medio se ha atrevido a contar, pues de alguna manera destruiría el mito que existe en derredor de los ídolos. Ésta es la historia de cuando ambos perdieron sus máscaras.

Fue en los años sesenta, cuando ambos eran ya veteranos y considerados leyendas, pero se mantenían en la cúspide de sus facultades luchísticas.

Esa noche, tanto Santo como Blue Demon se presentaron en la vieja Arena Acapulco. Debido a una fuerte tormenta, la entrada no fue la esperada, y sólo un puñado de aficionados pudo ser testigo del funesto encuentro de máscaras contra cabelleras en el que los dos encapuchados enfrentarían a René Guajardo y Karloff Lagarde.

Debido a la citada tormenta, Guajardo y Lagarde —quienes viajaban en auto tras una gira por Oaxaca—quedaron varados en Barra Vieja, cerca de la laguna de Tres Palos, y no pudieron llegar hasta Acapulco, así que el promotor tuvo que sustituirlos por un par de luchadores locales.

Los únicos que aceptaron exponer sus cabelleras fueron dos veteranos, cuyos nombres quizás sean desconocidos para los lectores debido a que toda su carrera se llevó a cabo en Acapulco. Ellos eran Hércules Sosa y Tritón Ayala, quienes superaban en edad y en conocimientos a Santo y Demon. Además, eran mucho más altos y pesados y poseían un estilo de lucha demasiado duro, razón por la cual los promotores de otras zonas del país se rehusaban a contratar sus servicios. Crónicas de mediados del siglo pasado cuentan que, en una ocasión, Sosa y Ayala se pelearon con todo el elenco de la Arena Tejoruco, en el poblado del mismo nombre, enviándolos a todos al hospital. El promotor tuvo que llamar a la policía para que pudieran contenerlos, pero fueron necesarias diez patrullas a fin de someterlos.

Y así llegó la aciaga noche en Acapulco. Menos de 50 personas se encontraban en la arena, mientras afuera llovía a cántaros y los truenos presagiaban una catástrofe.

Sosa y Ayala subieron al ring frente a Santo y Demon, quienes parecían enanos al lado de los dos energúmenos. Los locales, además, quizá consumieron estupefacientes, lo cual no puede asegurarse, pero en lo que coinciden nuestros informantes es que estaban alcoholizados, pues el tufo a aguardiente barato se percibía hasta la tercera fila.

Y por lo mismo de que estaban cayéndose de borrachos, Santo y Demon les ganaron como en dos minutos y luego se fueron a su hotel, pero llovía tanto que se tuvieron que quitar las máscaras para que no se les mojaran, y las perdieron ahí por la Costera Miguel Alemán.

Aunque hoy Hijo del Santo y Blue Demon Jr. lo nieguen, sus padres sí perdieron las máscaras, y gracias a El Dizque ya se conoce toda la verdad.

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