Decano de la prensa cáustica y pragmática

Miguel Hidalgo da el grito e inicia megamarcha — El virrey Peñejas, en la mira de los revoltosos

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MÉXICO, 1810 — La madrugada de hoy, un grupo de ciudadanos de la más baja ralea, encabezados por el párroco Miguel Hidalgo, salió del poblado de Dolores, Guanajuato en una megamarcha para manifestar su inconformidad con el actual gobierno.

Al grito de “¡Viva México tres veces!”, la pendenciera machedumbre salió rumiando y maldiciendo a su majestad, el Virrey, el excelentísimo señor don Enrique Peñejas, quien, aseguran, ha olvidado sus juramentos de lealtad y ha traicionado la confianza de la nación al aceptar como emperador a Napotrump.

“¡Vamos a coger gachupriínes!”, habría dicho el bullicioso cura antes de partir raudo rumbo a Atotonilco, donde enarboló un estandarte con la efigie de María Félix, según reportan testigos.

“Estamos tratando de que esos pérfidos facinerosos hagan oído a los llamados al diálogo”, declaró el comandante Rupertino Ciruela, del destacamento de Celaya. “Nosotros somos de la idea de que siempre que el diálogo sea posible hay que agotarlo, pero pues antes, unos madrazos no les vendrían mal”.

De acuerdo a los reportes, Hidalgo va acompañado por los militares Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Abasolo, que desde ya son considerados desertores. “Nomás que los agarremos les vamos a poner una calentadita”, declaró el comandante Ciruela, haciendo el ademán de toques a los huevos.

Mientras Hidalgo y su grupo de malhumorados sociales se dirigen a Salamanca, en la noble, leal y pertinaz Ciudad de México, el Virrey Peñejas no se da por enterado, pues la noche de ayer ofició tranquilamente la ceremonia del Grito en la Plaza Mayor, un evento al que sólo tuvieron acceso criollos de la clase acomodada.

“¡Vivan los héroes que me dieron trono! ¡Viva yo! ¡Viva yo! ¡Viva yo!”, gritó emocionado el apuesto Virrey.

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