Decano de la prensa cáustica y pragmática

Margarita Arellanes, molesta con Dios, le retira las llaves de la ciudad

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Fue en junio del 2013 cuando la hoy ex pre candidata y ex alcaldesa, o más bien ex precandidata y nueva alcaldesa de Monterrey, Margarita Arellanes pidió a Dios entrar en la ciudad y le dio la bienvenida a Monterrey.

“Y yo entrego la ciudad de Monterrey, Nuevo León, a nuestro señor, Jesucristo, para que su reino de paz y bendición sea establecido. Abro las puertas de este municipio a Dios como la máxima autoridad. Reconozco que sin su presencia y su ayuda no podemos tener éxito real”.

Pero hoy, todo cambió. Las aspiraciones de liderar el estado de Nuevo León se esfumaron para Margarita, la diosa del chapulineo, una vez que perdió la contienda electoral interna del PAN ante Felipe de Jesús Cantú.

Logramos conseguir otra entrevista con la re-alcaldesa, quien visiblemente molesta, aseguró que Dios le falló, ya que nunca llegó la ayuda celestial.

“No quiero hablar mucho al respecto, pero estamos considerando retirarle las llaves de la ciudad, ya que pusimos toda la fe en él, y no nos ayudó”.

Su regreso a dirigir el municipio lo toma con filosofía: “Pues como todo en la vida, un brinquito pa’lante, otro brinquito pa’trás”.

¿Y era tan importante la ayuda celestial? Nuestra entrevistada se queja: “Si a las Chivas les ayudan en todos sus partidos, ¿por qué a mí no me ayuda nadie?”.

Y cuando parecía que la contienda sería entre dos mujeres, ahora Ivonne Álvarez, la abanderada del PRI, queda como única candidata.

“Pero déjenme decirles que, como mujer, la apoyo. Ojalá gane, ¡y arriba las mujeres, pues’n!”.

— ¿No se escuchó eso como que está ardida contra el PAN?

— No, para nada. Anoche fui con ella a ver Cincuenta Sombras de Grey y decidimos ser amigas.

¿Y qué tiene que ver la película con su decisión?

— Pues nada, pero la película tampoco tiene mucho que ver con el libro.

— ¿Algún mensaje para los amables lectores de El Dizque?

— Sean felices, soñar no cuesta nada… Bueno, a veces cuesta una candidatura a gobernadora.

— ¿Y a Dios?

Sí, adiós, bye.

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