Las uñas ya son parte importante de la dieta de los mexicanos

El Instituto Nacional de Nutrición presentó un informe que demuestra una nueva constante en vías de la alimentación mexicana. Un producto que siempre ha estado al alcance de nosotros, y que puede servir a cualquier hora del día para satisfacer nuestras necesidades y sin aportar más que dos o tres calorías a nuestra dieta diaria. Estamos hablando de las uñas.

De acuerdo a la doctora Dulce Ferrero Rocher, representante del INN, estos últimos años han hecho que este alimento se vuelva más y más común.

“Prácticamente, desde que tenemos uso de razón, las uñas han sido un alimento esporádico no sólo en México sino en el mundo. Es un hecho que todos nos hemos comido las uñas en algún momento de nuestra vida, pero hoy en día se hace en un porcentaje lo suficientemente grande como para impactar en la dieta”, señaló.

Al preguntarle el motivo de este aumento en el alimento de las uñas, la doctora nos mostró una compleja tabla, y tras dos horas de explicación que no entendimos, le pedimos que hiciera la exposición más sencilla:

“Con la cantidad de presión e incertidumbre en que vivimos a causa de la falta de empleos, la inseguridad, la elecciones, el posible origen reptiliano del presidente, la deshonrosa descalificación de las Chivas y el nuevo fracaso de los Don Ramones por volver al máximo circuito del fútbol mexicano, el comerse las uñas de la desesperación ya es costumbre. Y si a eso le sumamos que hay gente que, por su estado económico, muchas veces sólo cuenta con su propio cuerpo para vivir –y quiere seguir casto—pues no debe de extrañarnos que pasen cosas así”.

— ¿Tiene algunas propiedades benéficas el comerse las uñas?

Definitivamente es mejor que comerse los mocos. Hay en las uñas una gran cantidad de fibra que nos ayuda en nuestra flora intestinal. También son diuréticas, y sin duda, comer uñas hace que nuestras uñas sean más lindas.

Por último, le preguntamos su opinión a la famosa manicurista Lúnula Cutícula, quien nos dijo: “Yo siempre he comido de las uñas, pero no pensé que terminaría comiéndomelas. Ha bajado el trabajo ya en un 70%, pues muchas mexicanas ya no tienen uñas, y las pocas que vienen es para ver si les puedo vender algunas uñas que me sobren”.

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