La Mascara, nuevo líder sindical de la empresa The Crash

Atrás han quedado los días en los que La Máscara era el ídolo del Consejo Mundial de Lucha Libre, donde gozaba de los beneficios de ser parte de la familia Alvarado —esa que tenía el control del Sindicato—y que después, como Moisés, fue expulsado con su gente y su nombre borrado de cada columna.

Desde ahí, desde el exilio, buscaron él y su gente un lugar donde establecerse, pero nadie les daba la mano, nadie les abría la puerta, y nadie, nadie, hizo nada.

Pero cuando llegaron a la empresa The Crash, todo cambió, pues él y Máximo dijeron que no pedían mucho, sólo que les dieran la oportunidad de hacer algo por los demás luchadores, y así fue como sus sueños se cumplieron y ahora La Máscara es el flamante líder sindical de The Crash.

Su primera entrevista con los medios fue con El Dizque, y muy contento respondió a los siguientes cuestionamientos:

— ¿Qué se siente ser el nuevo líder del sindicato?

— Se siente bien, y estoy aquí para ayudar, porque un luchador pobre es un pobre luchador.

— ¿Y cómo se postuló?

— Les dije: A mí no me den, pónganme donde hay.

— ¿Y en qué beneficia este sindicato a The Crash?

Ni nos perjudica, ni nos beneficia, antes todo lo contrario. Estábamos a un paso del precipicio, ahora hemos dado un paso al frente.

— ¿Está orgulloso de llegar aquí?

Sí, porque el que se mueve no sale en la foto. Ahora defenderé a la lucha como un perro.

— ¿Y tuvo rivales para llegar a la dirigencia sindical?

Yo gané haiga sido como haiga sido. Cuando dije que la caballada estaba flaca, le atiné… Konnan debe estar complacido de que le haya tirado al violín y pegado al violón.

— ¿Y qué mensaje le manda al CMLL?

— ¿Y yo por qué? A ellos ni los veo ni los oigo.

— ¿Y a sus nuevos compañeros de The Crash?

Que o coopelan, o cuello.

— Señor, ¿no cree que ya es mucha payasada?

— Bueno, compañero, ahora tengo dos opciones: contestarle o bajar y partirle su madre…

Ahí fue cuando mejor decidimos irnos, deseándole lo mejor al nuevo líder sindical. Afortunadamente nuestro automóvil no sufrió daño alguno.

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