Decano de la prensa cáustica y pragmática

La huelga de trabajadores de El Dizque paraliza a la Ciudad de México

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Mientras que en el periódico La Jornada está por resolverse la huelga que el Sindicato Independiente de Trabajadores de La Jornada (Sitrajor) emprendió contra la empresa, en El Dizque siguen las negociaciones para evitar una huelga similar.

Con la mediación de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA) de la Ciudad de México, El Dizque busca llegar a un acuerdo con su planta laboral, encabezada por Héctor Garza, secretario general del Sindicato Único Consuetudinario de Trabajadores y Artistas de El Dizque (Sinuncontrardizque), y el dirigente del Sindicato Autónomo Multitudinario Atemporal Máximo Adjunto al Dizque y Asociados, Yako Daniel.

El comité de huelga y sus dirigentes en asamblea.

Las peticiones son varias, entre ellas, reducir la carga de trabajo, pues cada reportero de El Dizque tiene que entregar diez artículos de 5000 palabras por día. “Eso es inaceptable”, dijo Carlitos Café. “Sobre todo porque apenas y publican un artículo de 200 palabras al día los muy pránganas editores”.

Otro reportero, el Sr. Vacah, dijo que él sólo pide que la cafetera de la redacción use café real y no tinta para la impresión de El Dizque: “Es verdad que sale más negro que nada, pero sabe a rayos”, afirmó.

Eutanasio Sánchez, corresponsal de El Dizque en España, afirmó, vía Skype, estar en contra de la explotación laboral: “¡Joder, tío! ¡Pero es que no se enteran! ¡Sí serán gilipollas!”, señaló.

“No nos vamos a rendir. Esto es sólo el principio. Somos los primeros, pero vendrán muchos más. Ese apoyo sí se ve. El pueblo unido jamás será vencido. Que sube, que baja, aquí nadie se raja. Oé oé, oé oá, aumento salarial o paro nacional. Zapata vive, la lucha sigue. Se ve, se siente, el Garza presidente”, dijo Héctor Garza con su voz serena y pausada.

Sin embargo, se espera que la huelga esté resuelta para cuando usted, amable lector, lea este artículo, pues el dirigente del otro sindicato, Yako Daniel, se ha mostrado más abierto a negociar para encontrar una salida que convenga a todos los involucrados. “¡Una lana y mi gente revienta ahoritita la huelga, me cae! ¡Órale, en caliente!”, dijo antes de que un servidor terminara este texto para luego ir corriendo al cajero automático.

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