Jaime Maussan habla del martes 13: «Ni te cases ni te embarques»

Se dice que se necesita ser muy supersticioso para creer en las supuestas maldiciones que acompañan al martes 13. Hasta el momento, a este reportero no le ha pasado nada, pero quedan algunas horas de martes 13 y decidí entrevistar a un conocedor de lo oculto. El maestro Jaime Maussan.

“Muchos dicen que es algo muy tonto creer en el 14 de febrero… digo, en el martes 13”, comenzó diciendo Maussan. “Se dice que el número 13 tiene poderes inimaginables, que el treceavo invitado a la última cena fue Judas, que hay colonias que tienen sectores y se brincan el 13. Incluso, la gran mayoría de los edificios no tienen piso número 13, en especial los que no llegan ni a diez pisos. Y hay muchos ejemplos más, pero lo único que podemos asegurar, es que el 13 es el número que sigue del 12”.

— Eso del 13. ¿Qué hay del martes?

— En el caso del día martes, pues tiene mucha relación con el planeta marte, el cual es considerado como el planeta del horror y la maldad. Hoy es martes 13 y no podemos pasar desapercibida esta fecha.

— ¿Qué cosas no se deben hacer en martes 13, maestro?

— En primera, no se embarque. Es sabido por muchos que embarcarse en martes no trae más que mala fortuna. William Solomon, distinguido capitán de Bélgica, zarpó en una expedición en un martes 13 de 1428 pese a que su tripulación se negaba a hacerlo. Tiempo después William murió, para ser exactos, 47 años después, de causas naturales.

— ¡Válgame Dios! ¿Y la segunda?

— No rompa un espejo. Normalmente el romper un espejo representa siete años de mala suerte. Pero si el espejo es roto en un martes 13, la desgracia llega doble. Puede hasta tener consecuencias para terceras personas, como es el caso de Ana Miller, de Kansas, quien iba con su madre de compras a un centro comercial. Era martes 13, y ella, por vanidosa, no dejaba de verse en el espejo de un aparador. Afuera, los chiquillos se divertían jugando el deporte de moda: el fútbol. Como era de pensarse, un balonazo dio en la nuca de Ana, quien estrelló su cabeza en el espejo y lo rompió.

— ¡Terrible! ¿Y se murió?

— No, pero quedó desfigurada durante 14 años. Y eso no es todo: Su mamá también sufrió una tragedia, ya que tuvo que pagar el espejo.

— Con lo caros que son, oiga.

La tercera es no cruzar por debajo de una escalera. De por sí es de mala suerte, pero en martes 13 podría caer muy hondo. Era un martes 13 en la isla de Tenerife, España, cuando Greta Columba paseaba alegremente, sin darse cuenta que había una escalera. Luego se dio cuenta y dijo: “¡Jolines, me cago en el martes 13!”. Pasó por debajo de la escalera y cayó tan hondo que quedó inconsciente. Desgraciadamente ese día estaban limpiando las tapas de las coladeras y pusieron una escalera sobre el agujero para que la gente no pasara por ahí.

— ¿Y la cuarta, maestro?

No se case… Silvino Montenegro, reconocido por obras altruistas en islas olvidadas del Caribe, decidió unir su vida con Hernelia Montalbán, enfermera del distrito. Como imaginará, la unión se dio en un martes 13.

— ¿Y qué les sucedió?

— Pues que se casaron hace 45 años… y siguen casados.

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