Decano de la prensa cáustica y pragmática

Estrenarán "Don Quique Tenorio" — Presentamos en exclusiva el libreto

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Los rumores eran ciertos: El Dizque, después de más de 250 años de ejercer periodismo veraz y crítico, ahora también hará teatro, y su primera obra será Don Quique Tenorio, un texto del siglo XIX encontrado en el ex convento de Churubusco por el equipo de investigaciones especiales de El Dizque y que es atribuido al afamado literato don Pepe Zorrillo.

A continuación, adelantamos parte del libreto:

ACTO I

Don Quique:
¡Cuán gritan esos ojetes!
Pero mal rayo los parta,
si por decir tanta sarta
me despeinan los copetes.

Osorio Chong:
Es “copete”, en singular.

Don Quique:
¡Qué te importa, majadero!

Osorio Chong:
No se enoje, caballero…

Don Quique:
No me hagas enojar.

(Llega don Calderón y se sienta en una silla solitaria)

Don Quique:
Esa silla está apartada.

Don Calderón:
Pero fue mi posesión.

Don Quique:
¿Es usted don Calderón?

Don Calderón:
Observación acertada.

Don Quique:
Ya lo veo. Usted añora
recuperar lo perdido.
lo que usted ha construido
al lado de su señora,
pues es también seguidora
de su guerra contra el narco.
Y eso sí, yo lo remarco,
yo la continué sin miedo
no me salí yo del ruedo,
no me lancé desde el barco.

Don Calderón:
Salud, Quique Tenorio.

Don Quique:
De aquí hasta el purgatorio.

Don Calderón:
¡Brindemos, pues, por la apuesta,
que en una noche como ésta
hicimos en un jolgorio!
Recordarás que hace un año
Apostamos, sin desgana,
quién lograba hacer más lana
y provocaba más daño.

Don Quique:
Y si apuestas a tu hermana,
no se me haría extraño.

(Don Calderón saca una libreta)

Don Calderón:
Aquí tengo mis delitos.
Algunos son pequeñitos.
y otros, pues ya verás.

A Obrador yo le hice fraude
con singular alegría.
De poder, repetiría,
mientras que el PRI me aplaude,
que el partido, fiel, recaude.

Llegué aquí por riqueza,
y tan sólo en los seis años,
me burlé de mexicanos
y emboté a una francesa.

Me batí con muchos narcos,
y por si acaso lo dudas,
pregúntales a las viudas:
de sangre dejaron charcos.

Don Quique:
¿Cuántos muertos?

Don Calderón:
Cientos miles.

Don Quique:
Pues ahí te va la contraria,
espero la escuches bien.

Don Calderón:
¿Lo escribiste tú también?

Don Quique:
Le dicté a mi secretaria.

De Toluca yo bajé,
y a Los Pinos me subí,
y aunque nunca me perdí,
no sé ni cómo llegué.
Gasté mucho, cosa cierta.
Pero no soy tan idiota,
Televisa me hizo oferta,
hasta me dio una Gaviota.

Las Reformas yo aprobé.
La gasolina subí.
Cientos desaparecí.
A la prensa eliminé.
Hubo sismo en un estado
(o menos, creo que en cinco),
y me clavé con ahínco
los donativos que han dado

Y aunque a Trump le ayudé
no lo considero error.
Ni una cosa de terror
que salga del TLC.
Y si quiere hacer el muro
yo le presto contratistas.
¡En corrupción son artistas!
¡Mucha lana yo les juro!

Don Calderón:
Ya hasta me siento crudo.
Debemos socios hacernos.

Don Quique:
Si cófrades nos volvemos,
Usted será, pues, cornudo.

Don Calderón:
Parece un golpe perfecto.
Será la continuidad.

Don Quique:
¡Vaya gran liviandad
de la esposa del insecto!

Acto II

(Don Quique va al convento a entrevistarse con doña Margarita)

Don Quique:
Flaquísima Margarita...
(Está mejor mi Gaviota.
Qué bueno que la suscrita
se me quedó dormidota).

Doña Margarita:
¡Oh, qué horrible aparición!
¿Estoy en el purgatorio?

Don Quique:
¿Pero qué dices, corazón?
Yo soy don Quique, el Tenorio.

Doña Margarita:
¡Ay, nanita! ¡Otro enano!
No llega ni a metro y medio.

Don Quique:
No llegaré yo al promedio,
pero de rata me ufano.

Doña Margarita:
Amor al dinero tienta,
sin morales ni jaleos
Y, ya en serio, sin rodeos,
yo quiero ser presidenta.

Don Quique:
¿No es verdad, ángel de amor,
que en esta apartada orilla,
si me disfrazo de ardilla
te pareceré un primor?

Doña Margarita:
No te la des de galán
No me importa a mí el porte.
No hago esto por deporte
y ya tengo a mi chalán.

Don Quique:
Mujer necia, que acusáis,
a don Quique sin razón,
sin ver que sos la ocasión
de lo mismo que culpáis.

Doña Margarita:
Pues decide, no te acuerdes.
Quiero todo, no me mientas.
Quiero ser la presidenta.
Y si no, pos tú le pierdes.

Don Quique:
¡Eso me sonó a amenaza!
Y si andas de alzadita,
pos qué vieja tan payasa...
¡Aquí hay otra menos feíta!

(Don Quique toma la mano de Brígida)

Don Quique:
Vente pa’ca, mi Brigida.
Venta pa’quí, más cerquita.
Aunque estés toda rígida,
te prefiero a Margarita.

Brígida:
¡Ay, señor, oh, caballero!
Pero, pos va, yo me aviento.
Usted me cede el asiento
y yo le cuido el trasero.

Don Quique:
Pues claro, ¡oh, Brigidita!
Todo esto será ahora tuyo.
Todo, menos el billuyo,
que esto no es cosa gratuita.
Así que no seas malita,
dame un beso que me agrade,
que la pasión me invade,
aunque tu apellido sea feo:
“Mid” se dice, eso creo,
pero se escribe “Meade”.

(Todo el público muere)

T E L Ó N

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