Decano de la prensa cáustica y pragmática

El Gobierno de la Ciudad de México anuncia que las tortas de tamal serán prohibidas

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Debido al alto contenido calórico y el riesgo que conlleva para la población en cuestión de obesidad y enfermedades cardiovasculares, el Gobierno de la Ciudad de México ha decidido prohibir la venta de tortas de tamal (también llamadas guajolotas) en toda la capital. Así lo dieron a conocer el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, y el Secretario de Salud, José Armando Ahued Ortega, en una conferencia de prensa conjunta.

“Los tamales son altamente dañinos para la salud”, dijo el doctor Ahued Ortega. “Un solo tamal contiene más de 100 gramos de glucosa, y cada gramo de glucosa aporta 4 calorías. Es decir, que de pura glucosa consumimos 400 calorías. A eso hay que sumarle unos 50 gramos de grasa, y cada gramo es igual a 9 calorías, es decir, 450 calorías. Esto nos da un total de 850 calorías por cada tamalito”.

A esto, dijo el secretario, hay que sumarle unas 150 calorías por el relleno y otras 150 por el bolillo o telera, lo que eleva la suma a 1150 calorías.

Por su parte, Miguel Ángel Mancera externó: “Y además, pues toda guajolota que se respete debe ir acompañada de su atolito, que son como 200 calorías más. No, no, no… Se pasan, de veras. Eso es malo para la salud”.

Mancera recordó las variantes: “Ahora imagínense cuando fríen los tamalitos. La doña de la esquina de mi casa los fríe con manteca, ¡y no jueguen! Saben a gloria. A veces yo me llevo una torta para la oficina, y le pongo dos rebanadas de queso manchego y una de jamón York, ¡y al microondas, papá! Y si le ponen una salsita extra o unos chipotles y se la despachan junto con una Coca de medio litro bien helada, ¡pa’qué les cuento!”.

— Fíjese, doctor Mancera —interrumpió Ahued Ortega—que a mí no me gustan los tamales fritos, pero sí les echo chilaquiles a mis guajolotas, con harta crema y su cebollita.

Una vez envolví un tamal en una arrachera, ¡n’ombre! ¡De lujo, mano!

— Me has de haber robado la idea, Mancerita, aunque yo lo hice con una cecina enchilada, y fueron dos tamales en un baguette con mayonesa, chiles toreados y aguacate.

— ¡Uta, no le hagas! ¡Deberíamos sacar un libro de recetas!

— ¡Ya vas! ¡Las Guajolotas de Mancera y Ahued!

— ¡¡Ahueeeeeed, caón!!

Y así siguieron, mientras los reporteros decidimos irnos a comer a un buffet de ensaladas.

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